sábado, 13 de noviembre de 2010

Atlántida

Durante miles de años, los seres humanos hemos podido disfrutar del mejor regalo que los dioses dieran jamás a ningún ser vivo...la brisa, el viento, el hermano sol y la hermana luna, campos y praderas donde ver crecer a nuestros hijos, amaneceres bañados con el perfume que estornudan las flores en primavera, puestas de sol decoradas por los sueños aun por concebir, y aunque parezca mentira...inteligencia.
Pero el hombre blanco despreció aquel tesoro, y a medida que la vida le sonreía...el le contestaba dando patadas al destino...
Si alguien lee esta carta, no olvide que el fin de esta civilización se debió al egoismo, codicia e incultura de la raza humana.
Los hombres ya no somos mamíferos, el ser humano no se convirtió en depredador...la raza humana somos simplemente un virus, matamos, crecemos y nos multiplicamos...por eso nos extinguimos, por eso las aguas se tragaron nuestra civilización, la verdadera Atlántida...éramos nosotros, y por eso hemos escrito esta nota, para formas de vida inteligentes venideras.
Cuando los hombres escupen al suelo...se escupen a si mismos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Pasión

Apenas había luz, ya era tarde...muy tarde, a lejos solo se podían apreciar dos siluetas iluminadas por un leve destello que mostraba la luna en su reflejo sobre el mar, aun así...ella seguía con los ojos vendados, sentía curiosidad por todo lo que le rodeaba...sin poder verlo, el resto de sentidos se agudizaron aun más, el propio roce de la arena en sus pies desnudos le producían unas agradables cosquillas, y podía sentir como el viento acariciaba y besaba su cara...de pronto sintió un escalofrío, él por fin colocó sus manos levente sobre sus brazos, llevaba un tiempo contemplándola...sin poder reaccionar ante tal sentimiento, pero necesitaba tocarla, subía lentamente las manos...notando el efecto que en ella producía, pasó por sus hombros, al llegar a su cuello a ella se le escapó un suspiro...pero el prosiguió para acariciarle la cara, ese rostro tan bello, tan infantil...paso sus dedos por sus labios, para terminar acercando su boca contra la suya...en un apasionado beso.

De nuevo aparecieron los suspiros al separar sus labios, y su corazón comenzó a latir con más fuerza...y volvió a sentir una mano recorriendo su hombro, una mano que se enganchaba con el tirante de su vestido...que fue desplazándose levemente hasta dejar ese hombro al descubierto, ella seguía sin poder ver nada...pero le encantaba, ahora le tocaba al otro tirante...pero una vez dejado ambos hombros al descubierto, la gravedad hizo el resto...ahora su vestido reposaba en la arena y únicamente unas minúsculas braguitas le separaban de su desnudez...aun así no podía sentir frío alguno.

Un susto repentino la invadió cuando sintió como era forzada a dar media vuelta, el estaba a sus espaldas...y la abrazó fuertemente depositando sus manos en sus senos. Ella notaba la fuerte respiración de aquel hombre por su espalda...espalda que comenzó a ser besada, notó como la intensidad de esos besos iba aumentando...hasta llegar a su cuello. Ella seguía inmutada, dejándose llevar...pero con ganas de sacar todo el calor que llevaba dentro...

Los primeros rayos de sol lograron despertar a dos cuerpos desnudos en una playa desconocida…